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Martes, Octubre 24, 2017
   
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Educando con Valores

Educando con valores

Educar a nuestros hijos con buenos valores, les permitirá convivir mejor con ellos mismos, con los demás y con la sociedad en general. Los valores nos permiten respetar a otros y ser respetados. Nos ayudan a llevar una vida más sana y placentera. Los buenos valores nos acercan más a Dios.

Los valores son pautas de comportamiento y actitudes, según las cuales nos comportamos considerando que es considerando que es correcto. Valores como el amor, amistad, integridad, tolerancia, paciencia, amabilidad, solidaridad, respeto, perseverancia, gratitud, humildad, generosidad y disciplina; son indispensables para un sano crecimiento de nuestros hijos.

Para enseñar los buenos valores a nuestros hijos debemos practicarlos nosotros, ya que, los niños aprenden más con el ejemplo que con las palabras.

Amabilidad: ser amable es el arte de hacerse amar. La amabilidad está asociada con ser gentil, cariñoso, servicial, afable, educado, simpático y risueño.

Todas estas cualidades pueden ser ensenadas a los niños desde temprana edad.

Para ensenar a nuestros hijos el valor de la amabilidad podemos:

·    Acostumbrarlos a lavarse las manos antes de comer y los dientes después de comer.
·    Asearse, peinarse y arreglarse correctamente.
·    Tratar a los demás con delicadeza
·    No abusar de los niños más pequeños por el contrario ayudarles.
·    Al hacer sus peticiones decir por favor y gracias.

Integridad: es el arte de actuar con autenticidad de carácter, sinceridad en nuestras acciones y opiniones y compromiso con nuestros valores, todos estos elementos dan forma a nuestro carácter y determinan los recursos y las estrategias con las cuales dirigimos a nuestra familia.

Es importante destacar que:

Cuando tengo integridad, mis palabras y mis obras coinciden.

Una persona con integridad no divide su lealtad (eso es duplicidad), ni finge ser de otra manera (eso es hipocresía). La gente con integridad es gente completa; puede identificarse por tener una sola manera de pensar. Las personas con integridad no tienen nada que esconder ni nada que temer.

La integridad no es tanto lo que hacemos sino lo que somos, y lo que somos, a su vez, determina lo que hacemos.

Jesús dijo claramente que la integridad involucra la totalidad de la persona interior: el corazón, la mente y la voluntad.

La persona con integridad tiene un solo corazón. No trata de amar a Dios y al mundo al mismo tiempo.

La persona con integridad tiene también una sola mente, una sola perspectiva que mantiene a su vida yendo en la dirección correcta.

Entonces que nos distingamos por ser íntegros en todo, porque si somos en parte, somos hipócritas y una vida así no es bueno tenerla, de nosotros depende que la mantengamos, así agradamos a Dios y podemos ser ejemplo para nuestros hijos.

La Honestidad: es la manera de vivir en congruencia entre lo que pensamos y hacemos. Es sin duda uno de los valores que más buscamos en otras personas. Este valor es indispensable no solo para tener excelente relaciones en la familia, sino también para mantener un ambiente de confianza, armonía, seguridad y credibilidad en las demás personas.

Es importante destacar que los valores deben vivirse personalmente para luego exigir a nuestros hijos que los cumplan. Debemos educar con nuestro ejemplo.

Para ensenar a nuestros hijos el valor de la honestidad:

- Ser siempre sincero, en nuestro comportamiento, palabras y afectos.
- Cumplir con los compromisos, promesas y obligaciones al pie de la letra, sin trampas, engaños o retrasos voluntarios.
- Evitar la murmuración y la crítica que afectan negativamente a las personalidad de los demás.
- Guardar discreción y seriedad ante las confidencias personales de los miembros de la familia.
- Tener especial cuidado en el manejo de los bienes económicos y materiales.
- Habla siempre con la verdad. No inventes ni exageres cosas sobre tu persona o sobre los demás.
- Ensenar a los hijos a utilizar los  utensilios del colegio de manera adecuada, sin desperdicios, maltratos o hurtar los mismos.

Respeto: consiste en el reconocimiento de los intereses y sentimientos del otro en una relación. El respeto a nuestra familia y a nuestros hijos implica aceptar a cada cual tal cual es e intentar sacar lo mejor de cada uno. El respeto es esencial para vivir la vida de manera satisfactoria y llena de significado.

Además, es vital para la vida en sociedad que llevamos. Por todo esto, respetémonos a nosotros mismos y a los demás.

Para inculcar este valor en nuestros hijos podemos:

·    Explicarles que debemos respetar las ideas de los demás, aunque no estemos de acuerdo.
·    Respetar a los mayores.
·    Obedecer a los padres.
·    Cuidar el medio ambiente.